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¿Me pregunto que seria del mundo sin los viajeros del tiempo, sin las expediciones al centro de la tierra, sin los hombres que vomitan conejos, sin los escritores frustrado que besan a su inspiración y sin tantas grosuras de la literatura? Sin duda un mundo oscuro y frió, donde no quisiera vivir. |
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Es una boludez, pero una boludez que me divirtio mucho. En la foto, yo. Con parte de la hinchada de Tigre atras. Uno de mis tantos dioses xD: La mancha: No se explicar como me siento, depende del segundo. Hay segundos que necesito ese deseo de explotar en llantos y abrazarme desesperadamente a alguien, despues no. Me vuelvo como una piedra. Caída: Gracias.... Cosas así solía escribir cuando era un joven enamorado. También cosas como esta: ¿Como te demuestro que... ------------------------------------------------------ NOs Leemos che Desde que estoy conmigo, no puedo aceptar que el mundo es mundo y nada más. No me entra en la cabeza, por ejemplo, que los conejos son criaturas que viven simplemente, se alimentan de vegetales, se multiplican, y mueren en paz (si es que un zorro no los agarra antes). Un conejo para mí, es una criatura que planifica con los demás conejos, como entrar en la casa del granjero, amordazar a su perro “Destructor” y tomar todas las cosas que puedan de la cocina. Y así con todo lo que este vivo o no en este delirante planeta tierra. Ya cuándo era pequeño, me la pasaba buscando a Drácula o a cualquier otra criatura por la casa. Era cuestión de todos los días imaginar complots de las almohadas y almohadones para asesinarnos a los que vivíamos en la casa y apoderarse de ella. Tendría un sin fin de ejemplos. A lo que quiero llegar es a demostrar que aburrido sería este mundo, y mi vida, si todo es como es. Yo para vivir tengo la necesidad de creer en la existencia de un masivo delirio: donde los escarbadientes adoren a una mano que solo los usa para destruirlos y cuando ellos se enteran simplemente se resignan a su destino, vasos que asesinan a otros vasos, sillas que son terribles celosas, libros que meten a sus lectores en las historian que tienen, inspiraciones que se materializan en forma de mujer y que llora al ser maltratada por el escritor pero con un final feliz donde se besan. Hablando de escritor, el otro día leí un cuento genial: Todas las letras de un escrito, por ser anarquistas o rebeldes, se niegan a permanecer en la posición que el escritor les da en la hoja. Cambian de lugar y deforman el texto por completo. El escritor al otro día se trastorna al ver todo su texto cambiado y molesto como nadie vuelve a reacomodar lo escrito. A la noche las letras vuelven a cambiar de lugar y el escritor de día vuelve a acomodarlas, así por unas cuantas jornadas mas. Hasta que una noche, las letras ya cansadas, deciden poner punto final a todo este manoseo del humano. A la mañana, la policía no tiene ni la más pálida idea de cómo o quien asesino al infeliz escritor. Simplemente GENIAL. Si yo no puedo creer en un mundo así ¿Para qué vivir? Pero por suerte sé que hay todo un mundo “mágico” que muchísimas personas no ven y yo tengo la grandiosa suerte de podes disfrutar. Muchas veces, yo mismo imagino a mis personajes, no como humanos, sino como criaturas o monstruos deformes. Tal vez sea por eso que nunca hago una descripción física de los personajes de mis historias (bah, “nunca”, a veces solo resalto un color de pelo, una forma de ojo o de boca, etc), disfruto mucho haciendo eso. También me gusta que Uds., los que me leen, se imaginen como quieren a los personajes. Otra cosa que disfruto es escribir sobre los antihéroes, yo mismo me considero uno de ellos. Odio a los clásicos héroes, donde dejan todo para salvar a la princesa del dragón. Matan a la bestia escamosa y se casan con la mujer que rescataron. Yo no haría eso, propondría un trato con el dragón; yo no lo mato, pero que me deje una noche de lujuria con la princesa, después de eso, que la bestia haga lo que quiera con la bella noble. Yo me casaría con la primera campesina que me guiñase un ojo y viviríamos felices porque vendería mi armadura en un buen precio y cambiaria al noble corcel por un par de ovejas para criar (o gallinas y patos si fuera posible). Antes de despedirme, quería agradecer a los pocos que me molestaron para que vuelva a escribir en el blog, la abstinencia me hacia muy mal. Por eso me paro y los aplaudo. Con mucha alegría les digo: Gracias. Estoy tristemente alegre, creo que meterme en este taller de escritura fue lo mas importante que hice por mi en estos veinte años que estoy conmigo. En solo tres clases aprendi todo lo mucho que me falta y gracias a eso, sin contar el esfuerzo que voy a hacer, creo que puedo mejorar muchisimo. Estoy un poco bajoneado pero no importa, por ahora decidi no subir mas mis cuentos o relatos, me da demasiada verguenza que vean mis errores o mis faltas (sin contar mis horrores de ortografia y gramatica), pero estoy contento, la vagancia creo que me va a dar una tregua, se dio cuenta que esto es lo que quiero hacer, dejar de ser un pibe que escribe para convertirme en un escritor. Por ahora no tengo nada mas que decir... sepan disculper... Ya a esa altura de la pelea no veía muy bien, los dos últimos golpes, que entraron directo a mi cabeza, me habían jodido bastante, vaya si lo hicieron. Jorge desde la esquina me gritaba desesperado, pero no había tiempo de escucharlo y mucho menos de hacer lo que me pedía con tanta urgencia. Ya no reconocía al publico, y eso que mi hijo Agustín estaba en uno de los asientos mas cercanos al cuadrilátero, en las tribunas solo reconocía una maza de donde sobresalían cabezas y brazos con puños abiertos o cerrados, rugiendo de un modo que harían sentir como un ratón al mismísimo rey de la selva. No se si era por esa altura que llevaba ya el combate, donde ambos habíamos recibido golpes que hacían llorar a nuestras viejas a moco tendido o por que dios quería hacerse el chistoso, pero yo podía escuchar, y estoy segurísimo que el también podía escucharlo, un tango de Homero Manzi. Uno que era acompañado por el baile de nuestros pies que se movían a su compás y un intercambio de golpes que nos brindábamos que seguía fiel al dos por cuatro y siempre escuchábamos, tal vez con un poco de miedo, a la maza rugir reclamando sangre. Yo ya no peleaba por el honor, por la plata o por el titulo que no estábamos disputando con aquel desgraciado, al principio si lo hacia, pero con le recorrer de los rounds, que yo ya había perdido la cuenta de los que habían pasado, el horror y el dolor de aquella batalla épica, si me permiten llamarla así, me fue dando la idea de querer terminar con todo eso e irme a mi casa con mi familia y el perro. Encima ese hijo de puta que golpeaba como si tuviera cemento en las manos. En un momento pude tirarlo contra las cuerdas, el tango se hacia mas rápido y violento que se mezclaba con el rugir de la maza, con fuerza iba tanteando en el estomago para luego descargar con todo lo que tenia o me quedaba en su cabeza, el se cubría y me tiraba algunos golpes para tratar de sacarme de encima y que pudiera salir de esa situación, pero casi siempre me conseguía cubrir. No se si fue por el frenesí de la contienda o por que me descuide como buen pelotudo, pero en una de esas levante demasiado el brazo derecho, para un boxeador de la media no hubiera sido nada, pero el era un boxeador natural y supo aprovechar su oportunidad. Antes que pudiera reponerme de mi error pude sentir con rigor como el guante izquierdo impactaba brutalmente en mi hígado, como una semana meando sangre, yo que retrocedí para atrás a causa del dolor y intentándome cubrir sobre un posible contra-ataque. Jorge ya no me gritaba nada, imaginando el final. Pero todo fue inútil, el después de recuperarse de mi ataque contra las cuerdas agito un poco la cabeza y se lanzo como un cazador ante una presa herida y ni te podes imaginar como cobre. No alcanzaba a cubrirme, siempre mi mano llegaba unos segundos después que la suya, así por un corto tiempo que para mi fue toda una vida, ahí todo se volvió nebuloso, solo veía una mancha que me golpeaba y la maza que bramaba como nunca antes en toda la pelea. Cerré los ojos y sentí como me tambaleaba y después chocaba contra algo duro, comencé a sonreír y pensar en mi familia y escuchar el final de aquel tango que se mezclaba con el ruido infernal de la maza. |
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